ORIGEN
DE LA RAZA {RAZAS
EMPARENTADAS
Los orígenes del jagdterrier están más o menos claros o difusos, según se interpreten. Al ser una raza de reciente creación tenemos referencias más fidedignas del nacimiento y desarrollo de esta gran raza, aunque versionadas de distinta manera:
ORÍGENES y DIFUSIÓN: Los "señores" ingleses aficionados a cazar el zorro perseguido por sabuesos notaban que el zorro, en muchas ocasiones, se escondía en su madriguera al verse acosado y otras había que sacarlo de su guarida si se quería cazar con los Foxhound, pues -según las épocas- permanecía muchas horas encerrado y era difícil encontrar zorros afuera para iniciar la persecución. Para sacarlos de la madriguera utilizaban Fox Terrier, perro muy popular entre las clases bajas. Y precisamente por este afán de distinción entre clases, los Fox Terrier que complementaban el trabajo de los Foxhound en la caza y persecución a caballo, comenzaron a seleccionarse del mismo color parcheado que los Foxhound. Este gusto se puso de moda y, finalmente, casi todos los los Fox Terrier terminaron siendo de este color.
Pero en el continente no sucedía así; el fox antiguo de color indefinido, marrón, barcino, negro, ruano o pinto, se quería por su utilidad y durante todo el siglo XIX se extendió por la Europa continental la afición a la caza de madriguera con fox terrier.
Los cazadores de la cuenca del Rhin habían observado que los terrier más duros eran los negros o con poco blanco. Poco a poco se fue seleccionando hacia esa característica de capa, que venía acompañada de ser de pelo liso o pelo más o menos largo. Hacia 1911, la raza ya estaba formada y fue en Munich, la capital de Baviera, donde se celebró la primera reunión de aficionados a esta raza para fijar definitivamente el tipo. Es, por lo tanto, el Jagdterrier un descendiente directo por selección del antiguo Terrier inglés, conseguido y creado en Alemania. La raza se extendió rápidamente por todo el imperio austrohúngaro. Y desde ahí ha evolucionado hasta nuestros días para llegar a ser el superior cazador de madriguera, de rastro, y cobrador... que hoy conocemos. En resumen, un pequeño gran perro con mono negro y fuego.
Es, por tanto, una raza de reciente creación; con frecuencia se la considera de "diseño o laboratorio", creada por el hombre con unas finalidades concretas mediante una planificación medida y racional de los cruces, basándose en sus conocimientos y tendiendo preferentemente a la funcionalidad; seleccionando los perros de mayor rendimiento en el campo, utilizando únicamente aquellos que mejor respondían a las diferentes modalidades cinegéticas habituales en la Alemania de la época y que no se limitaban a expulsar zorros de sus guaridas, aunque esto también tenía su importancia. Los perros que daban mejores resultados por su dureza, su inteligencia, su valentía y su versatilidad no venían a ser los mismos que se imponían por su espectacularidad en las exposiciones de belleza. Por ello, aquellos pioneros, no dudaron en emplear en sus cruces ejemplares desechados en certámenes morfológicos por no tener suficiente color blanco en su capa, siempre, claro, que demostrasen buenas facultades para la caza. Aquellos perros con capas negras o marrones con algo de color fuego se impusieron y la selección se orientó por ese camino. De esta forma, las capas de color negro o marrón y fuego se convirtieron en una de las señas de identidad de lo que sería la nueva raza.
Entre los restantes terriers que se utilizaron en la formación de la raza figura el Welsh Terrier cuya herencia es perfectamente visible y el Old English Terrier. Otros, como el Bull se han podido utilizar en algunos casos y su impronta aún es visible en algunas estructuras y cráneos, pero su aporte es claramente menor. Entre las razas alemanas, es sin duda el teckel el más próximo al jagdterrier, al que aportaría muchas de sus mejores virtudes. Y también se debió de incorporar algo de sangre de Pinscher, famoso en la época por su acometividad.
En 1926 se funda el Deutscher Jagdterrier Club con el fin de tutelar la raza, velar por la misma y procurar su mejoramiento, estableciendo unas normas muy severas para la cría a la vez que se preocupa de organizar pruebas de cría y exámenes morfológicos, dejando constancia de una gran información genética de cada perro.
Actualmente todavía sigue siendo el jagdterrier un perro muy popular entre los cazadores y guardas forestales alemanes, donde se crían unos mil cachorros al año. A fecha 31 de diciembre de 2001, el libro oficial de cría del Deutscher Jagdterrier Club, el Zuchbuch, se ha cerrado con la inscripción del ejemplar número 58391, Silly vom Lehmteich.
En general, está bien representado en todos los países centroeuropeos, especialmente los más próximos a Alemania, como Austria (donde, siguiendo el modelo alemán, desarrollan una cría muy rigurosa), Suiza, Benelux, Hungría, Eslovaquia, Polonia o las zonas de influencia germánica de la antigua Yugoslavia. También goza de buena representación en los países nórdicos; en Francia y en Italia. En España se ha introducido y expandido a partir de los años 80 (1980) y su presencia sigue en aumento.
Antiguos jagdterriers centroeuropeos:
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Fuentes: Enciclopedia Noguer, Mis Amigos Los Perros (et al.)
©José Luis González Liébana- 2002
El Deutscher Jagdterrier está emparentado con el fox terrier. Físicamente, el fox terrier es un poco más corto; su capa dominante es el blanco, lo cual, dicen, parece una ventaja para localizarle en el campo y cuando es de pelo duro su pelaje es más largo y tupido que el del jagdterrier de pelo duro. El teckel es otra raza válida para la caza en madriguera. Es, en general, menos ardiente y mordiente que el jagdterrier y más prudente (guarda mejor las distancias). Sin desmerecer a los fox terrier ni a los teckels, creo que resulta difícil encontrar líneas verdaderamente cazadoras dentro de estas razas, incluso en Alemania. Además un cachorro puede terminar cazando satisfactoriamente y el resto de sus hermanos resultar una nulidad para la actividad cinegética. Son razas, para su desgracia, tocadas por excesivas pruebas de belleza y por su popularización como perros de compañía. Y, hoy por hoy, no pueden competir con el jagdterrier.
© José Luis González Liébana – 2002