La crianza del Deutscher Jagdterrier no es nada fácil, al contrario de lo que podría suponerse para una raza rústica y campera. La mayor dificultad suele venir porque las hembras son extraordinariamente temperamentales, nerviosas e inquietas. Si la madre no aguanta con los cachorros recién nacidos, si entra y sale constantemente de su paridera sobre todo en las primeras horas del nacimiento, puede producirse la muerte de los cachorros. En todo caso, al perder la teta, si no maman suficientemente, se debilitan y mueren, generalmente no a la vez sino en forma de goteo. Por ello, es muy importante buscarle una buena paridera donde la perra se sienta cómoda y segura. Yo he experimentado con distintitos cajones y tengo mis preferencias. El modelo que se expone aquí, es excelente para esta raza.

Hay que prestar la mayor atención a los primeros días siguientes al parto, procurando que la madre se mantenga el máximo tiempo posible junto a sus cachorros; que estos mamen bien los calostros, sabiendo que un recién nacido necesita mamar mucho tiempo cada pocas horas. Y hay que estar dispuesto a actuar de comadrona, colocando, si es preciso los cachorros sobre la teta y aguantar pacientemente mientras maman, lo que a esa temprana edad les lleva largo rato. Así he salvado de una muerte segura a varios cachorros que hoy hacen las delicias tanto de cazadores de rastro como de madriguera. Esto es una cosa. Y otra distinta, el intentar salvar un cachorro ruin, raquítico, esmirriado o que no gana peso conforme pasan los días. Jamás actuó sobre éstos; simplemente dejo seguir el proceso natural y que lleguen hasta donde puedan, salvo que los vea sufrir en cuyo caso les aplico un procedimiento eutanásico. Otro gran enemigo del cachorro recién nacido es la hipotermia, causante de no pocas de las muertes habidas en primeros días de la vida del perro. Una buena solución para combatirla es la colocación de un foco de infrarrojos a una altura aproximada del suelo de 1,25 m. durante los 15/20 días siguientes al nacimiento.
Criar es fácil, pero criar bien representa una dificultad y trabajo considerables. Se han de cuidar aspectos relacionados con la fisiología, la genética y la psicología animal. Muchos desconocen los aspectos técnicos de esta labor y actúan llevados por la improvisación y la falta de criterios en la programación de los apareamientos. (Revista PERROS DE CAZA).
El criador debe examinar la genealogía de los reproductores para calibrar las cualidades que aportan los ascendientes y también los defectos. Un título de campeón no significa que un perro sea un buen reproductor y menos aún que sus hijos sean buenos cazadores. Por lo que es muy importante examinar y estudiar sus camadas anteriores (instinto cinegético y rendimiento de sus hijos) y la calidad de sus antecesores. Conocer la impronta genética de un semental y saber si transmite las cualidades que consideramos apropiadas para compaginar con las de la hembra, es un paso hacia el éxito en la cría responsable. La mejora del perro de caza se produce mediante una crianza técnica y científica alejada de la improvisación y la falta de criterios adecuados en la programación de los apareamientos. Para averiguar la calidad de un macho no basta con conocer qué premios ha obtenido en competiciones caninas ni que posea un temperamento adecuado a lo que se espera de su raza: Es preciso analizar a posteriori su descendencia habida con varias hembras diferentes. Serán sus hijos e hijas, con sus cualidades cinegéticas, su perfección morfológica y su temperamento adecuado, los que nos indicarán si el macho debe continuarse utilizando, con fiabilidad, como semental. Suele exigirse que al menos un 50% de los hijos igualen o superen las cualidades del padre. Lo prudente y elemental es no utilizar nunca como reproductores perros que presenten serias carencias de temperamento y carácter, sin olvidar que muchas veces parecen obtenerse mejores cachorros a partir de un pariente próximo al campeón, que del campeón mismo. Cuando un macho reúne todas las cualidades para ser utilizado como semental, se dice que tiene casta. El término designa a un sujeto con la capacidad de producir descendencia con un notable parecido con él mismo. Científicamente un perro con casta, un buen casteador, será aquel individuo homocigoto para un grupo de genes que controlan un rasgo esencial de la raza. La pureza de la raza se conoce como homocigosidad. Aunque eso nos lleve a otra discusión de genética, -la consanguinidad-, en la que no he querido entrar, al menos de momento; ese tema se merece un tratamiento específico y pormenorizado, previsto para más adelante y en donde tratar temas como coeficiente o grado de parentesco, endogamia / depresión endogámica, vigor híbrido / heterosis, prepotencia genética, mejoramiento, selección por consanguinidad, homocigosis, heterocigosis, sistemas de apareamiento: inbreeding, "sib" (sister-brother), linebreeding, método estos consanguíneos o el outcrossing, entre ejemplares no consanguíneos cuando en el pedigrí existen cuatro generaciones hacia atrás sin parentesco.
Las ventajas de la cría con consanguinidades leves o moderadas son innegables. Que cada uno haga lo que quiera, pero consanguinidad y selección son las reglas básicas de la crianza centroeuropea, y así obtienen ejemplares de superior calidad y se fijan y homogenizan las razas. Tópicos como que la consanguinidad produce deficiencias mentales, reduce el tamaño, vigor, fertilidad, etc. son aceptables en caso de endogamia muy cerrada y durante muchas generaciones. El genetista Kyle Onsttot llegó a afirmar: "El recelo infundado o la ignorancia científica llevan muchas veces a confundir consanguinidad con degeneración". Roy Robinson (Genética para Criadores de Perros), puntualiza: "La endogamia es inocua para animales inherentemente sanos y normales, pero merece la pena tomar algunas precauciones, tal como la introducción de un elemento de salud fuertemente ponderado en la fórmula de la puntuación total". Y sobre todo, hay endogamias y endogamias, con muy diferentes grados de parentesco genético. Lo dicho no presupone que yo sea un defensor de los métodos consanguíneos de cría, al menos en su vertiente más próxima. ¿Pero una consanguinidad leve o moderada (por ejemplo un mismo ancestro de aptitudes sobresalientes, que aparezca en los pedigríes de ambos reproductores, en la tercera, cuarta o quinta generación, con programa y planning de cría, con índices correctores y seguimientos de los hijos, con elementos de ponderación altos sobre desviaciones e imprevistos del genotipo / fenotipo, (linfatismo, infertilidad, pérdida de peso al nacer, etc.), no solo no supone ningún inconveniente sino que es altamente deseable). Con los ejemplares de razas de belleza se vienen utilizando sistemáticamente métodos de cría con consanguinidades muy próximas y continuadas... padres con hijas durante muchas generaciones, etc. En las razas de trabajo, como el jagdterrier, a mí nunca se me ocurriría tamaño sistema. Pero, en todo caso, la consanguinidad no produce -salvo algunas excepciones- individuos tarados. Lo que sí consigue es hacer aparecer o aflorar taras y defectos que ya estaban agazapados en el genotipo del perro y que la homocigosis se limita a poner en evidencia al sacarlos a la luz; pero esas taras estaban ya ahí camufladas, a la espera del momento y combinación propicios para evidenciarse. Afirma una gran experta en cría canina, la Jueza Especialista Internacional, criadora con el prestigioso afijo "DELLA TESORELA", Cándida Piarlosi Falsina : A veces se da demasiada importancia al resultado en exposiciones y no a la homogeneidad de la producción: un ejemplar campeón obtenido a base emplear diversas líneas de sangre completamente heterogéneas, en zootecnia casi no tiene ningún valor. Y también resulta peligroso para los descendientes que el ejemplar se haya obtenido con una consanguinidad demasiado próxima".
Todos sabemos que dentro de una misma raza se encuentran ejemplares de cualidades dispares, unos excelentes cazadores y otros más mediocres. La cría selectiva y una cierta consanguinidad persiguen mantener la pureza racial pero también obtener sujetos que manifiesten en grado superlativo sus cualidades. Ello no es tarea sencilla, pues de un lado el criador debe de obtener ejemplares de calidad superior a la media racial y de otro perpetuar los logros a lo largo de generaciones de una misma línea de sangre. La aparición aislada de un gran perro carece de interés, si no transmite a su descendencia sus virtudes. Las herramientas con las que cuenta el criador para sacar adelante esta tarea son la selección, la consanguinidad y el adecuado sistema de apareamiento recurriendo a los mejores sementales. El apareamiento generacional de animales de categoría inferior con sementales de alta calidad, tiene como objeto elevar la categoría de aquellos, método conocido por mejoramiento. Algunos clubes de raza imponen restricciones a la cría con determinados parentescos. El Deutscher Jagdterrier Club no lo hace en ese sentido en Alemania, pero sí busca evitar un excesivo endogamismo autorizando solamente seis montas por semental y año.
El criador no debe de basarse en el fenotipo (apariencia) de los progenitores; más bien debe de hacerlo en el genotipo (patrimonio genético) del mayor número posible de perros de su familia (ascendientes, descendientes, colaterales). Un perro puede ser hermoso "por casualidad" sin que el título de campeón quiera decir nada. La apariencia del perro solo es significativa normalmente cuando es el producto de apareamientos consanguíneos. En este caso, lo más probable es que su patrimonio genético esté poco enmascarado.
Los progenitores se han de escoger siempre con el máximo cuidado. Los errores del principio son los más graves. Los progenitores deben de complementarse de modo que se mejore un punto débil en uno de ellos mediante la cualidad correspondiente en el otro genitor. Resulta muy nefasto que los dos progenitores presenten el mismo defecto, sean cual sean sus demás cualidades.
El desarrollo de cualquier ejemplar no depende solo de la herencia sino también del medio; la mala nutrición, la falta de cuidados, o un mal entorno sanitario o afectivo, pueden impedir que se realice un buen programa genético.
La cría canina no responde solo a una ciencia, también es un arte. El criador debe de tener intuición -un buen ojo clínico-, cuestión que no se aprende en los libros sino que se adquiere a lo largo de años de observación, guiados por la experiencia, el amor y la afición a los perros.
EL TAMAÑO DEL PERRO: Este es un asunto que tiene mucha importancia en la raza jagdterrier. El estándar sitúa su talla entre 33 y 40 centímetros, ni menos ni más. Y ¿es fácil o difícil mantenerse en esa horquilla?. Pues yo diría que difícil tirando a muy difícil, si se cría con seriedad y rigor. El biólogo MANUEL FÁBREGAS tiene publicado un interesantísimo trabajo sobre esta cuestión. Constata que cada vez se ven más perros con una morfología magnífica pero fuera o casi fuera de estándar debido al tamaño. Este problema es frecuente entre los molosos o en las razas miniatura, pudiéndonos encontrar a un magnífico Montaña de los Pirineos "miniatura" o a un perfecto Yorkshire Terrier "gigante". Para explicarlo, se acoge Fábregas a la tesis de que el perro es un descendiente directo del lobo del que primitivamente no se diferenciaba casi nada. Y el tamaño original del perro es el del lobo, o sea una altura de 45 a 50 cm. a la cruz, habiéndose obtenido los diferentes tamaños a través de la llamada selección desestabilizadora. Si al criar no hacemos sistemáticamente una selección para el tamaño, potenciando a los de más tamaño entre los molosos, y a los de menor tamaño entre las razas miniatura, lo que hacemos implícitamente es estabilizar la carga genética original para el tamaño y por lo tanto éste se acerca cada vez más al tamaño del lobo, 45 a 50 cm. a la cruz. Cuando no hay selección, la cría se hace aleatoriamente y las proporciones de los alelos que intervienen en un carácter pueden variar al azar de una generación a otra, aunque con ciertas leyes que rigen ese azar. Si cruzamos al azar por un carácter, cuando estamos ante casos extremos de proporción deben de pasar bastantes generaciones para pasar de una proporción a otra, pero en otros casos, para pasar de una proporción a otra muy diferente, con muy pocas generaciones bastan (1 o 2 solamente) y es aquí cuando advertimos el problema. Esta es la razón del porqué es mejor que un moloso peque por grande que por pequeño, o, al revés, porqué una raza miniatura peque por pequeño que por grande. Aunque es preferible siempre que estén en su justa medida. También es cierto que Fábregas se refiere a los dos casos extremos, los molosos y las razas miniatura en donde la tendencia a la estabilización con el ancestro es más grande que por ejemplo en el jagdterrier, pero no debemos de bajar la guardia y tener muy presente esa tendencia natural hacia los 45 centímetros.
COMPENSACIÓN DE DEFECTOS: Está muy arraigada, sobre todo entre cazadores y criadores ocasionales de perros, la creencia de que un defecto se compensa y corrige pasándose al extremo contrario. Por ejemplo, si una hembra tiene las orejas muy pequeñas se suele buscar para cruzarla un macho que tenga las orejas muy grandes, pensándose que de esa forma se obtendrán orejas tipo medio y "correctas". Pues bien, este cruce genéticamente es equivocado porque si bien algún cachorro nacerá con el tamaño adecuado de oreja, otros las seguirán teniendo muy pequeñas y encima ahora nos aparecerán algunos con la oreja excesivamente grande. Es decir que si antes teníamos un defecto seguro en el genotipo, el "defecto oreja pequeña", con este cruce hemos introducido un segundo defecto seguro, el "defecto oreja grande" y en vez de reducir el problema lo hemos agravado. La solución para compensar un defecto pasa siempre por cruzar con ejemplares que tengan en su justa medida la expresión del carácter o forma que buscamos arreglar. De esta manera iremos estabilizando la carga genética hacia la corrección adecuada y la desaparición paulatina del defecto.
El jagdterrier es un animal rústico, sobrio, terco, enérgico y combativo que necesita aire libre, campo y ejercicio diario, y -esto es, también, muy importante- una férrea, constante y sostenida disciplina, ya desde cachorro. Normas de obediencia y adiestramiento tendentes a mantener el dominio sobre el perro y una adecuada reacción a las órdenes que se le impartan. Lo cual no es nada fácil dado su ardor, energía y vitalidad. Lo dicho: disciplina y obediencia. Y un poco de mano dura con guante de seda, por supuesto sin malos tratos.
EL CORTE DEL RABO: Esta es una de las primeras labores que es necesario realizar con el cachorro recién nacido siguiendo las pautas del estándar de la raza que dice que será acortado en un tercio, aproximadamente. A ser posible se abordará siempre durante la primera semana de vida del perro, siendo el momento ideal a los dos días de edad, cuando el cachorro está ya protegido por los anticuerpos tomados a través de los calostros de la madre. Para el corte de rabo no es recomendable fiarse del número de vértebras que a esa edad no se aprecian ni de medidas especiales como determinados centímetros. Cada cachorro tiene un grosor y longitud de rabo diferente, siendo por tanto necesario poner en relación la longitud del rabo del cachorro con su propio cuerpo, obteniendo ahí una proporción fija e invariable, aunque tengo que confesar que en la práctica el tema de las medidas es complicado y que una cosa es ver el rabo recién cortado a los dos días tras cuya amputación parcial quedo satisfecho, en general, y otra observar el resultado a los dos meses, cuando -para mi gusto- unas veces me he pasado y otras me he quedado corto. Yo utilizo para cortar un caudatomo especial de tipo tijera, de la marca Hauptner, en origen diseñado para desrabotar corderos. Es muy práctico (pero caro). Se aconseja ejecutar el corte en forma oblicua o bisel, la parte de abajo más adentro y la de arriba más afuera, así, al cortar más por abajo la vista posterior del rabo es más estética y el pelo que crecerá tapará la cicatriz y el cierre de la amputación. Se puede desinfectar la herida con una solución yodada aunque no tiene mucha efectividad porque sangran un poco durante unos minutos y además, al reintegrarlos con su madre, que a esa edad se pone muy nerviosa por la separación, ésta les lame las heridas, cesando pronto la pequeña hemorragia. Con más edad de una semana, el corte resulta más complicado, por el grosor alcanzado por el rabo, y probablemente lo más prudente sería que lo realice el veterinario. A falta del caudatomo desrabotador nos serviremos de un bisturí o cuchilla muy afilada y bien desinfectada y el corte debe de ejecutarse con decisión y destreza.
EL CORTE DE LOS ESPOLONES: Otra de las labores de manejo clásicas del cachorro jagdterrier es el corte de los espolones. Estos espolones se corresponden con el quinto dedo del perro, dedo atrofiado y sin utilidad que estéticamente está mejor amputado, lo que evita, también, rozaduras y heridas innecesarias en el monte o en la madriguera. Como mínimo, suelen amputarse los espolones de las patas traseras; aunque yo lo hago también con los de las patas delanteras; todo ello en el caso de existir, que no existen en todos los cachorros o faltan parcialmente, pero para nada guardan relación con su origen: esto es absolutamente genético. La amputación se realiza simultáneamente al corte del rabo, bien con el caudatomo, bien con unas tijeras afiladas y desinfectadas, practicando el corte al ras de la pata (tarso); llevándolo a cabo a los dos días de edad del perro, éstos sangran poco y no da más problemas. Si tienen más tiempo habrá que lijar y dar puntos, por lo que lo mejor sería acudir al veterinario.
TATUAJE Y/O MICROCHIP:
Actualmente en España, para inscribir un
cachorro de raza en el Libro de Orígenes Español (L.O.E.) (o R.C.C) tiene que
estar identificado, bien mediante tatuaje (certificado por un veterinario o
tatuador oficial), bien mediante la implantación de un microchip homologado
(certificado por un veterinario). Ambas formas de identificar no son
incompatibles y pueden complementarse.
Está, además, la regulación desarrollada por las respectivas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. El microchip es un buen sistema y consiste en la introducción en el interior del cuerpo del animal de un chip del tamaño de un grano de arroz en el que se incluye un código identificador que, para su lectura posterior, necesita de un aparato adecuado a tal fin. Lo ideal sería que este código se incorporase a una base de datos única para todo el territorio nacional, incluso comunitario o internacional, posibilitando de esta forma conocer la identidad del perro portador, su propietario y otros detalles (sustracciones, por ejemplo). Hoy por hoy, todavía no existe esta base de datos única y generalizada. Este transponder (microchip) debe de estar dotado de un sistema antimigratorio, responder a lo establecido en la Norma ISO 11784 y deberá poder ser leído por un lector que se ajuste a Norma ISO 11785. Se implantará subcutáneamente en el lado izquierdo del cuello o, en caso de que esto no fuera posible, entre las escápulas.
Por contra, el tatuaje se efectúa con unas tenazas en las que se incluye la combinación de letras y números con el código que facilita la Real Sociedad Central Canina de España. Las piezas con las letras y los números dibujan el contorno de los mismos con varios alfileres terminados en punta con los que se perfora el cartílago interior de la oreja del perro o la ingle, frotándose a continuación con una tinta especial -la hay de varios colores- que penetra por los agujeros abiertos por las micro pinzas. Al cerrarse estos agujeros queda en su interior la tinta con la figura del número o de la letra de forma indeleble, resultando legible a las 24/48 horas. Este método es levemente molesto para el animal; algunos ejemplares se quejan algo y otros ni se inmutan, denotando más dureza y fortaleza de carácter; pero, por contra, tiene la gran ventaja de que el perro puede ser identificado visualmente en cualquier sitio en que se encuentre (en el monte, por ejemplo), sin necesidad de artilugio alguno y sirve igualmente para demostrar la propiedad de nuestro perro o para distinguir a un ejemplar de otro allí mismo sobre el terreno. Independientemente de que se le pueda implantar también un microchip, el tatuaje sigue siendo obligatorio en Alemania por ser muy práctico. Lo ideal sería, en este caso, que existiese también un banco central de datos de los códigos de tatuaje y del perro al que se le han practicado; en las pruebas de trabajo, un tatuaje no legible descalifica al perro. Por ello, en Francia utilizan el sistema de tatuaje pero mediante dermógrafo, que tatúa también en la oreja o en la ingle aunque con trazos más gruesos. Es mucho más y mejor legible aunque requiere una máquina compleja y generalmente se anestesia al perro, por lo que es realizado por el profesional veterinario. En España, el tatuaje debe de realizarse mediante pinzas o dermógrafo, en la cara interna de la oreja o en la cara interna del pliegue de la babilla, siendo de preferencia la oreja sobre la babilla y la derecha sobre la izquierda.
Existe toda una polémica alrededor de estos dos métodos de identificación, tatuaje / microchip, dándome la impresión de que laten detrás fuertes intereses económicos porque hay mucho negocio de por medio. Y si no que se lo pregunten a los Colegios de Veterinarios, por ejemplo.
VACUNACIONES Y DESPARASITACIONES:
No dejo de sorprenderme cuando observo
frecuentemente anuncios de venta de cachorros "vacunados y desparasitados".
¡Pero si ese manejo es tan elemental como darles de comer!
- VACUNACIONES: Afortunadamente, en la actualidad existe una variedad de vacunas inmunizadoras contra las más mortíferas enfermedades caninas ( moquillo, hepatitis, leptospirosis, parvovirosis...) y variedad de pautas y protocolos vacunales. Es mejor dejar este tratamiento en manos del veterinario que según la edad del perro, la zona geográfica, estado de preñez de la hembra, etc. aplicará unas u otros (o ninguna). Partiendo de una idea sencilla, pero importante: Por ahorrarnos unos euros en una vacuna se nos puede morir el mejor e irrepetible perro de nuestra vida.
- DESPARASITACIONES: Diferentes parásitos internos pueden contaminar nuestros perros: vermes planos, redondos, etc. También es importadísima una pauta preventiva y curativa y también existen numerosos preparados farmacéuticos para según qué fines, según qué edad, según qué manejo. Añadiré solo, que en general, hay que empezar un ciclo desparasitando a la perra hacia el apareamiento, unos días antes del parto y después periódicamente mientras dure la lactación. Para los cachorros, en función del producto específico, se aplicará uno u otro calendario, número de veces y de dosis. E igual para los adultos y mantenimiento. Lo mejor es dejarse aconsejar por el veterinario.
ALIMENTACIÓN:
La fabricación
y comercialización de los piensos secos ha supuesto una importante aportación a
la mejora de la alimentación de nuestros perros. Hoy tenemos piensos de muy
buena calidad, a precios bastante razonables, y de una gran facilidad de uso, ya
que se conservan durante meses, y se pueden administrar en tolvas o por
raciones individualizadas. Están elaborados pensando en las diferentes
necesidades del perro, según su edad, su tamaño, gasto energético, preñez,
lactación, senectud, convalecencia, alergias, etc.
Sin entrar en otras consideraciones, soy de la opinión de que es decisiva -sobre todo- la primera etapa de la vida de nuestro cachorro, sin olvidarnos de las demás. Por eso no debemos ser descuidados en ninguna fase de la vida del animal, pero menos aún durante el crecimiento y desarrollo. Suministrémosle a nuestro jagdterrier un buen pienso específico para cachorros -si se prefiere de razas pequeñas- al menos durante los diez primeros meses de vida, mientras crece y se desarrolla. Para luego, preferiblemente continuar con uno de mantenimiento o de alta energía según las necesidades de aporte calórico y el desgaste a que sea sometido. Y él nos lo agradecerá mejorando su calidad de vida y su rendimiento.
José Luis González Liébana - 2002